24 de marzo de 2014

Todos los días viajo en colectivo al trabajo. Una hora y media de ida y el mismo tiempo de vuelta. En todas esas horas de viaje, miro a mi alrededor y observo, reflexiono. En una de esos pensamientos vagos que se me cruzan, descubrí algo verdaderamente triste: todos tienen la sonrisa para abajo. Si, así es. Como si la ley de gravedad llevara la alegría al suelo. Evidentemente las personas no son felices, y eso es realmente frustrante. La vida debe ser disfrutada, y la gente no lo está haciendo. Se nota en los rostros, la comesura de los labios acercándose descaradamente al piso. Se ve que están todos cansados, amargados, resignadosQué triste vivir en un mundo donde conseguir sonrisas cuesta cada vez más.

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