19 de mayo de 2014

Cuando él se va me siento sola, aburrida, triste. No le encuentro sentido a nada. Siento que la vida es un desperdicio de tiempo, no puedo evitar que mi rostro demuestre el vacío que siento adentro. Todo me parece gris, oscuro, penoso. 
Pero cuando él llega, todos esos sentimientos parecen desaparecer, u ocultarse, al menos. Lo miro y la sonrisa es inevitable, las ganas de tocarlo, besarlo, amarlo son muy fuertes. Sonrío todas las horas que paso con él, incluso dormida. Todo es alegría, risas, juegos, ganas de vivir, amor en su estado puro.
Es penoso que en algún momento él tenga que volver a irse.   

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